El color de la luz en la Sagrada Familia

Sagrada Familia vidrieras

En este Año Gaudí recordamos la entrevista a Jordi Bonet, cuyo taller dio luz a las vidrieras de la Sagrada Familia

Por Ricardo Gómez Val. Fragmento de la entrevista publicada en el Vol. 1 “Luz” de Transfiguración

En vuestro caso, el conocimiento del arte de la vidriera ha ido pasando de generación en generación, ese amor por el trabajo y el arte se ha ido aprendiendo en la familia.

Es un oficio muy agradecido ya que nos pasamos la vida en lugares de una gran belleza, además de que ayudamos a enriquecer el espacio sagrado. Nuestro trabajo principalmente es el taller pero siempre trabajamos con la mente puesta en el lugar en el cual lo vamos a colocar.

Las vidrieras producen un cambio en el espacio aunque sea en la parte ornamental de la arquitectura. La existencia de una vidriera en un espacio cambia totalmente la percepción que tenemos de ese espacio.

¿Qué importancia tiene el uso del color?

Se trabaja con colores que tienen mucha intensidad, no hay nada como el vidrio de color que tenga esa intensidad. Es algo muy único del vidrio. No puedes encontrar colores tan intensos como los que aportan las vidrieras. El valor de las vidrieras ya los podemos encontrar en los primeros textos medievales por la similitud que tienen estos vidrios de colores con joyas.

Además, las vidrieras tienen el efecto de cambiar totalmente la percepción del espacio según el día.

Esto es una experiencia natural, única y personal. La visita que hagas en ese momento de tu vida no se volverá a repetir debido a las características del día en que hayas estado. El uso de las vidrieras va asociado al paso del tiempo, lo cual es un elemento muy espiritual y místico a la vez. Cuando disfrutamos de una vidriera tenemos la sensación de momento único e irrepetible. 

Por ejemplo, las visitas a la Sagrada Familia cambian totalmente si se realizan a las 7 de la mañana o a las 7 de la tarde, y si son en invierno o en verano. Este efecto, aunque más modestamente, pasa en todos los edificios en los cuales hay vidrieras.

En muchas iglesias ocurre que, en determinados momentos del año, la luz que entra por las vidrieras hace un recorrido especial. Eso ocurre en la Catedral de Palma de Mallorca durante el solsticio de invierno. El sol naciente cruza todo el templo hasta llegar al rosetón de poniente, uniendo los dos rosetones. 

Sagrada familia vidrieras bonet

“Las visitas a la Sagrada Familia cambian totalmente de la mañana a la tarde, de invierno al verano”


En estos aspectos se percibe la unión entre las matemáticas, la arquitectura, la astronomía y la liturgia para crear el espacio sagrado.

Exacto, se observa que no es casual, que el efecto ha sido deliberadamente buscado. Cuando construyes un templo lo haces teniendo en cuenta estos aspectos. Para el constructor del edificio sagrado, la luz no es solamente luz, sino que es una unión con lo que ha motivado la construcción.

¿Te parece que la arquitectura contemporánea tiene miedo del color?

Muchas veces la arquitectura sacra contemporánea es blanca y clara. Hay una voluntad de transparencia. Sin embargo estas iglesias dan a veces una impresión quirúrgica. En general nuestras iglesias no son tan neutras, desde las iglesias rurales que no tienen casi ventanas hasta nuestros templos góticos.

Esto me trae a la memoria una anécdota. Fuimos a restaurar las vidrieras de la Catedral de Barcelona un día que se había ido la luz. La visita fue impactante, la catedral iluminada solamente con las ventanas era otro espacio. Un espacio quizás más tenebroso, pero también mucho más potente desde un punto de vista estético y litúrgico. Fue una experiencia muy intensa que se debería experimentar de vez en cuando, apagar todas las luces y estar en silencio.

Sagrada Familia Rosetón

Volviendo al tema de lo sagrado, te quería preguntar qué diferencia ves entre el vidrio de color y el vidrio transparente en la percepción de lo sacro.

Cuando colocamos las vidrieras, el edificio es el mismo, pero el espacio es otro. Eso ha ocurrido también con la Sagrada Familia. El momento de la visita es único e irrepetible, lo cual tiene una gran vinculación con el mensaje cristiano: esta vida es finita y es una preparación para la vida futura. Este mensaje lo transmite muy bien esta luz de color que cambia tanto con el tiempo y que no lo transmite de igual manera la luz incolora.

Como edificio sacro, las vidrieras provocan un dinamismo espiritual, son un elemento que aporta reflexión a todos los que las observan. Y otorgan una solemnidad que la luz artificial no da.

¿Cómo ves el futuro de la vidriera?

Es un arte que tiene casi 1000 años, aunque el momento actual es una etapa difícil. Desaparecer, no va a desaparecer, pero es posible que no volvamos a tener momentos de esplendor en la creación de vidrieras, como en el modernismo o en los años 60 o 70 del siglo pasado, cuando se hacían varias vidrieras nuevas cada mes.

A veces nos encontramos con edificios sacros actuales muy impersonales. Son funcionales, el objetivo es cumplir el presupuesto y cuando hay algún extra lo primero que se cae del presupuesto es la vidriera. Al final todo acaba resultando un poco soviético. Tenemos mucho que aportar a la arquitectura y la vidriera tiene un discurso propio ineludible.

Lee la entrevista completa en el Vol. 1 “Luz” de Transfiguración


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